
Cambia una calle
Problema
El ritmo frenético de las ciudades es una de las causas que fomentan el individualismo, haciendo que, aunque nos crucemos con centenares de personas, sean pocas con las que socializamos. Por otro lado, cabe destacar que esta falta de socialización no solo genera falta de empatía con las personas sino también con su entorno, olvidándonos de sus necesidades y su papel en el desarrollo de la vida.
Esto hace que la gente de los barrios poco a poco vaya desvinculándose de sus calles. Sus gentes tienden a utilizar las mismas vías para llegar a los distintos destinos, dejando un gran número zonas del barrio sin descubrir. Por otro lado, la falta de un vínculo con el entorno hace que las personas se despreocupen por su cuidado desatendiendo unas necesidades que más tarde repercuten en el propio barrio, como la acumulación de basura, contaminación o la falta de empatía entre personas

Solución
Las zonas Re serán espacios de colaboración y participación ciudadana, donde se suplan las necesidades sociales de los distintos barrios y donde se tenga en cuenta las relaciones del espacio con la gente que lo habita. Para el solar de la calle Antonio Nebrija (Madrid), el cual fue elegido como espacio piloto, se han tenido en cuenta los distintos problemas que existen en la zona y se han intentado solucionar teniendo en cuenta las relaciones ya existentes entre el espacio y los habitantes de la zona. Se mantendrá el nombre que le dan los vecinos de la zona al parque. Lo llaman "La costa" debido a su situación con las vías de tren de la estación de Atocha, estas crean una frontera con el barrio vecino y proporciona una vista panorámica parecida a la de una playa. Aunque, de manera parecida a puntos del litoral de la península, poco a poco se están construyendo edificios en la otra parte de las vías haciendo que este efecto quede anulado.
Propuesta de objeto
Dentro de la parte de diseño de objeto, diseñé una pequeña estación pensada para la obtención de pigmentos de origen natural a partir de los distintos productos recolectados en los huertos urbanos de la zona RE. Estas estaciones están destinadas a su uso en las aulas de la escuela infantil “Las Nubes”, por lo que tanto las medidas como los sistemas de funcionamiento se diseñaron específicamente para que los niños pudieran utilizarlas de forma autónoma y segura, fomentando el aprendizaje, la creatividad y el contacto directo con los materiales naturales.

Retos de diseño
A la hora de diseñar este objeto me encontré con varios retos clave que no podía ignorar, especialmente por tratarse de un producto destinado a niños en edad infantil.
Espacio y flexibilidad
En primer lugar, tuve muy en cuenta el espacio y la flexibilidad, ya que las aulas en las que se integraría no superan los 45 m² y son espacios muy dinámicos, donde los niños juegan, trabajan, descansan y se mueven constantemente. Por ello, el diseño debía adaptarse a estos cambios continuos de uso, sin interferir en la actividad diaria del aula.
Polisensorialidad
Durante estas edades, el desarrollo de los sentidos es esencial, por lo que diseñé la estación buscando un equilibrio sensorial, incorporando variedad de colores, texturas, olores e incluso estímulos sonoros, con el objetivo de enriquecer la experiencia y fomentar el aprendizaje a través de la experimentación.
Seguridad
El objeto se diseñó para que los niños pudieran utilizarlo de forma autónoma y segura, teniendo en cuenta también al personal educativo, que acompaña y supervisa el uso durante la actividad. En relación con esto, las medidas y las formas se definieron cuidadosamente para facilitar el acceso, evitar riesgos y garantizar una interacción cómoda y natural.
Materiales y logística
En cuanto a los materiales, opté por soluciones sostenibles y respetuosas con el medio ambiente, reduciendo en la medida de lo posible el uso de metales y priorizando materiales más cálidos y adecuados para el entorno infantil. Por último, desde un punto de vista logístico, el diseño se planteó para ser fácil de montar, sin necesidad de herramientas profesionales, facilitando su transporte, ensamblaje y mantenimiento dentro del centro educativo.
Obtención de pigmentos
Los pigmentos se obtienen a partir de los vegetales y minerales presentes en el huerto de la zona RE, mediante procesos sencillos de trituración, mezcla y filtrado, pensados para que puedan ser comprendidos y utilizados en un entorno educativo. Al tratarse de pigmentos de origen natural, el resultado final es no tóxico, lo que permite que los niños puedan utilizarlos con total seguridad. Para modificar la consistencia de las mezclas, se puede añadir harina de maíz o cola, obteniendo diferentes resultados según el material empleado. Estos pigmentos no están pensados para una conservación prolongada, ya que con el tiempo se oxidan y pueden desarrollar moho, convirtiendo este proceso en una oportunidad educativa para entender el ciclo de los materiales y la naturaleza. Además, en función del tipo de vegetal o mineral utilizado, se obtienen pigmentos con tonalidades y propiedades distintas, fomentando la experimentación y el aprendizaje.

Proceso de obtención








La estación de pigmentos
La estación de pigmentos está diseñada como un sistema sencillo y educativo que permite a los usuarios comprender todo el proceso de creación del color de forma práctica. En primer lugar, los niños deben recolectar las frutas, verduras o minerales necesarios en el huerto, teniendo en cuenta que, según el producto elegido, se obtendrán distintas tonalidades. A continuación, el material se despedaza o machaca utilizando las herramientas integradas en los tubos de trabajo, apoyándose también en el cuenco, que funciona como tapa y superficie de apoyo. El producto procesado se introduce después en una pequeña bolsa de rejilla, que se coloca dentro de las cápsulas, donde la estación suministra agua caliente para extraer el color. Una vez que el líquido adquiere la tonalidad deseada, se filtra a través de los grifos, quedando los restos sólidos dentro de las cápsulas, que pueden retirarse fácilmente gracias a la bolsa. Por último, el pigmento obtenido se mezcla con el aglutinante, almacenado en los cajones de la estación, completando así el proceso de creación del color de forma segura y comprensible.
Interior
En el interior de la estación integré distintos sistemas técnicos pensados para facilitar su uso y garantizar la seguridad. El diseño incluye un sistema de recarga de agua que permite rellenar el depósito sin necesidad de desmontar la estación, simplificando su mantenimiento. Para hervir el agua necesaria en la elaboración de los pigmentos incorporé un sistema Thermoblock, habitual en cafeteras exprés, que calienta pequeñas cantidades de agua de forma rápida y eficiente mediante un conjunto de conductos internos. Con el objetivo de evitar que los cables de alimentación supongan un riesgo para los niños, la estación funciona mediante una batería recargable, que puede conectarse a un cargador guardado en el interior del propio objeto, manteniendo todos los elementos eléctricos protegidos y fuera del alcance durante su uso.

Materiales
Para la construcción de la estación seleccioné una combinación de materiales sostenibles y resistentes, adecuados tanto para un entorno educativo como para el uso cotidiano por parte de niños
Hempwood
El material principal es Hempwood (madera de cáñamo), elegido como alternativa sostenible a la madera de roble por sus excelentes propiedades mecánicas y su resistencia a la humedad. La madera de cáñamo es aproximadamente un 20 % más dura que el roble y su crecimiento es hasta un 100 % más rápido, lo que permite reducir el impacto medioambiental y prevenir la deforestación. Además, presenta una alta tasa de reciclabilidad, pudiendo reutilizarse para formar nuevas planchas, y su apariencia puede variar según la disposición de las fibras.
Acero
De manera complementaria, utilicé acero en elementos estructurales y funcionales como los grifos, los soportes de la maceta superior y los adaptadores de encaje entre tubos. Se trata de un acero duro con un 0,55 % de carbono, que ofrece una alta resistencia mecánica.
Vidrio borosilicato
Para las cápsulas, seleccioné vidrio borosilicato, un material compuesto por sílice y óxido de boro, caracterizado por su bajo coeficiente de expansión térmica, lo que le confiere una gran resistencia al shock térmico provocado por el agua caliente.
PVC
Por último, empleé PVC para la conducción del agua, ya que es un material termoplástico que no comienza a reblandecerse hasta los 140 °C, permitiendo transportar agua hirviendo de forma segura.

Planos
A continuación se muestran los distintos planos de las piezas que componen la estación, desarrollados con el objetivo de facilitar su producción. Cada plano incluye una breve explicación que detalla la función de la pieza, sus características principales y su relación con el conjunto, permitiendo comprender de forma clara el proceso de fabricación y montaje del objeto.
Vista explosiva

Montaje
Para completar el desarrollo del objeto, generé unas instrucciones de montaje pensadas para que el proceso fuera sencillo e intuitivo. El producto se diseñó desde el inicio para poder montarse sin necesidad de tornillería ni herramientas como taladros, utilizando un sistema de encaje que recuerda al montaje de juegos infantiles como los LEGO. De este modo, el ensamblaje resulta accesible, rápido y comprensible, reforzando la idea de un objeto educativo, seguro y fácil de utilizar.









Conclusiones
Este proyecto fue, sin duda, uno de los más exigentes en los que he trabajado, ya que en solo tres meses tuvimos que desarrollar de forma completa el diseño gráfico, el diseño de espacios y el diseño de objeto, pasando desde la ideación inicial hasta la definición final del proyecto. Este proceso intenso me permitió entender realmente qué significa abordar un proyecto de diseño integral en toda su complejidad, teniendo en cuenta múltiples escalas, disciplinas y decisiones al mismo tiempo. Todo ello se desarrolló en una etapa en la que todavía no dominaba por completo las herramientas de edición y en la que era necesario compaginar el trabajo del proyecto con las clases, lo que supuso un gran reto a nivel de organización y aprendizaje.
La parte de diseño de objeto fue también una de las más exigentes y enriquecedoras del proyecto, ya que me obligó a pensar en el diseño desde una perspectiva global, teniendo en cuenta materiales, procesos, uso y mantenimiento de una forma muy concreta. Este proceso me permitió además conectar el exterior y el interior del proyecto, logrando una continuidad real entre los huertos de la zona RE y las aulas de la guardería, utilizando el objeto como nexo entre ambos espacios. El resultado fue un aprendizaje muy valioso que reforzó mi interés por el diseño de producto entendido como una herramienta capaz de unir concepto, uso y experiencia de forma coherente.
Otros proyectos
















